COMENTARIO ZETA

Carlos Z. Cadena/

**Tapachula, un caso atípico: Doble problema de salud pública con el coronavirus.

Lamentablemente la gente no está haciendo caso con los llamados a las medidas preventivas y eso debe de preocupar, porque se trata de salvaguardar la vida humana ante la lucha peligrosa de esta pandemia mundial con el coronavirus. Es una nulidad poblacional completa de no aceptar recomendaciones de las autoridades federales y estatales. Algo se tiene que corregir para tomar otras medidas urgentes con mayor restricción para que la gente se suba al barco de la salvación.
En Tapachula, este lunes 30 de Marzo, -ayer- Diario de Chiapas multimedia, trasmitió en vivo desde el parque central “Miguel Hidalgo”, y sus principales calles que circundan el corazón de esta ciudad fronteriza, que pareciera que sigue viviendo el mismo transcurrir del tiempo sin que haya de por medio una emergencia nacional por un virus peligroso llamado conavid 19, que ha sido y es letal en los seres humanos, sobre todo en adultos mayores, aunque no deja de ser peligroso en la juventud que ha sido la que más esta contagiando el coronavirus, porque tampoco han entendido los jóvenes que deben de permanecer más en su casa que estar yendo a otros lugares de espaciamiento.
En Tapachula, este lunes 30 de Marzo, fue preocupante observar que la gente local transitaba por el corazón de la ciudad como si no estuviera ocurriendo absolutamente nada. Fue una postal poblacional donde la gente se movilizaba de un lado para otro, sin que mediara la más mínima preocupación de que existe una emergencia nacional de salud pública, y que resulta ser peligrosa para los mexicanos y Chiapanecos.
Sin embargo debe de preocupar más porque Tapachula resulta ser una ciudad muy singular y única dentro del mapa nacional ante esta emergencia nacional. Es una ciudad entrampada por la decisión de servidores públicos federales del Instituto Nacional de Migración, (INM), que decidieron abrir de par en par las puertas de esta frontera sur, y dejar ingresar a decenas de miles de extranjeros de Centroamérica, África, Cuba, Haití de de al menos otros 20 países.
Aquí el problema es doble en materia de salud pública y de que la gente haga caso ante las medidas de probación que se están anunciando como “quédese en casa”, “la sana distancia”, y “lávese las manos y no se toque la cara”. Es altamente preocupante porque el problema nos lleva en dos vertientes muy especiales:
Primera: Porque la gente local, la de Tapachula y sus alrededores no está haciendo caso a las exigencias de la autoridades federales y estatales de que hay que cuidar la salud pública, y para ello hay que digerir algunas medidas de salud que nos está constantemente inundando el sector salud federal y estatal. Ayer la gente caminaba por las calles como siempre lo ha hecho y por la tarde fue lo mismo y probablemente por la noche se haya repetido la misma película. Es increíble la testarudez, obstinación y resistencia de los ciudadanos de aceptar que hay un problema de salud de por medio, y ellos no lo consideran así. Ayer lunes fue más de lo mismo y así se vio con el transporte local que estuvo muy fluido.
Segundo: En Tapachula tenemos el problema migratorio de que al menos se encuentran en la ciudad unos 60 a 70 mil extranjeros que se concentran justamente en los principales parques de la ciudad y muchos transitando por la ciudad. Es un pueblo más dentro de la ciudad, y que son constantes de peligro ante esta emergencia nacional, porque si no se quedan en casa los chiapanecos, mucho menos lo van a llevar a cabo los extranjeros. Prácticamente todos los extranjeros, y se observa con los de raza negra, están afuera de su casa desde la mañana y se concentran en lugares recreativos como el mismo parque central “Miguel Hidalgo”. Un fenómeno grave que deben de atender el Instituto Nacional de Migración (INM), y la secretaria de Gobernación.
Son dos problemas en uno. Por un lado la gente local se resiste aceptar a quedarse en su casa y los extranjeros simplemente no saben que está ocurriendo a su alrededor, y mucho menos saben de qué existe una emergencia nacional ante una pandemia mundial que viene matando a cientos de miles de seres humanos por todo el mundo. Un problema que no se está viviendo en otras ciudades del país, es algo inisual y hasta inédito lo que se vive en Tapachula, que lo lleva a estar con mayores riesgos de salud.
Por eso el llamado al Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador y a la secretaria de gobernación Olga Sánchez y hasta el mismo Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, que asuman su papel de garantizar en todo el país, que la emergencia nacional nos llegue a todos y sea pareja, y no se expongan la vida inocente de mexicanos y Chiapanecos de esta frontera sur ante una calamidad peligrosa y mortal como es el coronavirus. Urge analizar y visualizar el problema de esta puerta del país.
De que serviría que se cuiden los chiapanecos en Tapachula, si vamos a tener afuera de sus casas, y no guardando su sana distancia mucho menos lavarse las manos constantemente a decenas de miles de extranjeros que también son proclive a contagiarse de coronavirus. Por eso en Tapachula y en otros lugares de Chiapas donde exista mucho extranjero, las medidas deben de ser más drásticas y restringidas para que los extranjeros también se queden en casa al menos, en los últimos 20 días. Que se explique el peligro mortal que existe que estén afuera en las calles y en los lugares de aglomeraciones como son los parques.
Repetimos es inusual el problema de Tapachula con este fenómeno migratorio que nos ha endosado el gobierno federal y muy específicamente la secretaria de Gobernación, y que hoy ante una emergencia nacional, nos pone en la guillotina de la muerte, porque son entes de contagios con probabilidades más que en otras ciudades del país donde pueden cuidarse con mayor responsabilidad los de casa, ¿Pero qué pasará con los extranjeros en las calles deambulando durante todos estos días de emergencia nacional?.
Un asunto de salud pública que hay que darle respuesta. Un contagio mayor en esta frontera sur, mucha culpa la tendrán las autoridades mexicanas por su omisión garrafal de no contar y darle importancia a los miles de extranjeros que se encuentran “varados” en Tapachula.
Repetimos se podría hacer conciencia social por parte de los habitantes locales, pero con los extranjeros absolutamente NO. Por eso el problema del fenómeno migrante en esta parte del sur de México, debe de ser un problema federal y que merece una atención muy especial por parte de la Secretaria de gobernación, para que sean ellos a que llamen a los extranjeros para que asuman las medidas preventivas y no vaya a ver un asunto que después no pueda controlarse.
Algo se tiene que hacer, y ver que el problema tenga soluciones. La gente extranjera se sigue metiendo por el rio Suchiate todos los días y hasta la COMAR, que es la oficina federal para refugiados, los estuvo atendiendo, por eso el peligro resulta más extensivo, porque tenemos una afluencia poblacional de al menos 60 mil extranjeros y todavía a eso hay que agregarle los que se suman diariamente burlando la frontera mexicana. Un problema grave de seguridad nacional. En fin.