PUNTO Y COMA

Roger Laid/

LIBERTAD DE EXPRESIÓN
La aparición y uso de las redes sociales nos condujo a la híper comunicación donde todos podemos ser periodistas, pero no todos los somos. La libertad de información en este contexto, ha producido muchas noticias falsas, “fake news” se les denomina, lo cual ha transformado nuestro quehacer profesional ocupándonos en tener aun más credibilidad, haciéndolo dinámico y más rápido.
No todos los que comunican en redes tienen la madurez y conocimiento para ser reconocidos como comunicadores, aunque tengan y ejerzan a su modo la libertad de hacerlo. Es decir, estamos ante una libertad confundida con libertinaje y con lo superficial. Coexistimos ante la intolerancia, el desconocimiento, la irresponsabilidad y una libertad mal entendida. Sin embargo hay periodistas muertos y desaparecidos:
Son 126 periodistas en nuestro país, 117 hombres, 9 son mujeres además de 24 desaparecidos.
En la administración del presidente Enrique Peña Nieto, fueron 47 homicidios y 6 en el actual de Andrés Manuel López Obrador.
El estado de Veracruz, en la funesta administración de Javier Duarte, desde diciembre del 2010 al 30 de noviembre de 2016, fue la que puede quedar en la historia por la agresión a comunicadores: 17 fueron asesinados, pero este estado tiene el record en México con 26 homicidios.

CONMEMORACIÓN, NO FESTEJO
Hoy 7 de junio, no entiendo que podríamos festejar cuando se contabilizan los decesos de compañeros, desde luego escribiendo líneas que no son dictadas de algún gobierno o de algún grupo delincuencial.

EL MÉXICO DE CONTRADICCIONES
Tenemos un gobierno federal legítimo que prometió muchas acciones positivas, pero el entorno no es el que debiera ser y ya prevalece cierto clima de desencanto. Entre el crimen organizado y las mafias del poder yace el México anónimo; el México que no tiene voz pero que padece y transita cada día entre penurias, inseguridad, anuncios gubernamentales y presupuestos recortados, además de cierto suspenso por las renuncias del gabinete de hoy y mañana.
Aunque usted se extrañe que se diga y lea en este día de la Libertad de Expresión (es válido y obligatorio) Vivimos en el país del miedo. Miedo al crimen organizado, a contradecir al presidente, a exhibir datos y estadísticas distintas a las de AMLO, miedo a denunciar: jueces señalados y encarcelados por delitos diversos, policías secuestradores. Miedo familiar en la falta de aplicación de justicia, mientras los feminicidios y crímenes crecen a lo largo de la geografía nacional y claro los homicidios de periodistas como el ultimo registrado de Francisco Romero, el 16 de mayo de 2019, en el municipio de Solidaridad, Quintana Roo.
Sin embargo, entre el caos y la libertad, tal vez exceso de libertades que ocasionan caos, incredulidad, desazón, desesperanza y nuestros muertos allí están. No tengo datos de muertes de youtuber, trollers, o un bot oxidado y desarmado en algún barranco.
La Libertad de Expresión, en este contexto nacional, nada tiene que celebrar. Puebla y Baja California han exhibido lo sucio del mundo electorero: no avanzamos, tan solo le quitaron las pieles alquimistas a los partidos tradicionales. Y mientras los anuncios de recesión económica se suceden con mayor frecuencia, el gobierno federal anuncia que tiene otras verdades en cifras. Inexpertos en el gabinete y legisladores que apenas saben leer son la cotidianidad de la actualidad.
El desconocimiento de las leyes y de la administración pública son las piedras en el zapato del Presidente que se ha equivocado en innumerables designaciones mientras la república, en diminutivo, padece de malas decisiones.
La cosa pública necesita cambios y virajes que devuelvan la confianza a la sociedad. Es cierto, AMLO necesita tiempo, pero también se requiere que baje de su pedestal y tome las decisiones que México requiere. El águila mocha fue un suceso -ahora anecdótico- que sumió al país en la incredulidad y el cinismo. No es tiempo de celebraciones sino de reflexiones y hechos que den certidumbre a la sociedad en todos los ámbitos.

MI EXPRESIÓN, MI LIBERTAD
Este día de la Libertad de expresión, cada uno, como ciudadano, desde su trinchera. Como periodistas seguiremos, desde la inseguridad, siendo el contrapeso del poder, desde la crítica sustentada, desde las notas verdaderas, desde la ética, desde nuestro trabajo diario en busca de la información y su difusión.
Estamos comprometidos con nuestras familias, con nuestro gremio y la sociedad, en aras de un país próspero y seguro. Señor presidente Andrés Manuel López Obrador, usted haga lo que le corresponde, gobernar y gobernar bien y repita conmigo: Me canso ganso.
Opiniones y sugerencias al 9611907730, miembro del Club Primera Plana y de la Asociación de Columnistas de Chiapas, también colabora para las barras informativas de Argentina y Costa Rica, agradezco al Centro Mundial de Noticias que dirige mi amiga Marcela Inés Rasquin desde el país de Argentina con amplia cobertura, También al diario Contrapoder y www.entresemana.mx y todas las paginas electrónicas que le dan espacio a www.puntoycomanoticias,com.mx