COMENTARIO ZETA

Carlos Z. Cadena/

Fracaso y decepción en frontera sur, urge modernización de los servicios del Instituto Nacional de Migración.
Mientras el Instituto Nacional de Migración (INAMI), siga siendo un total fracaso en la frontera sur, la situación de los municipios del Soconusco y la Costa de Chiapas, -incluyendo Tapachula- seguirán sufriendo el grave problema de la inseguridad y la incertidumbre. Siempre esta frontera sur, ha sido un desgarriate en su esencia de “frontera mexicana”, no solamente desde el punto de vista de la vigilancia de los agentes de Migración dependiente del INAMI, sino también de la policía federal, ambos grupos nunca se les ha dado el valor real al poner verdaderamente en número de sus integrantes, a los agentes o policías en gran escala para cuidar esta frontera del sur de México.
Nos enviaron a Tapachula, en el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto, como parte de su estrategia de seguridad nacional , 300 elementos de la gendarmería nacional, que fueron ex profesamente un grupo policial para cuidar fronteras, puertos, y responderle a la delincuencia organizada, y la sorpresa fue que a los tres meses de que estuvieron en Tapachula, fueron retirados y llevados a una entidad del Norte del país, (Sinaloa), lo que mostró que esta frontera sur de México y la carabina de Ambrosio es la misma chucha.
La situación de la inseguridad al menos en Tapachula, el más grande polo poblacional en esta puerta del país, siempre ha existido por su misma naturaleza de frontera sur, donde miles de pandilleros de marasalvatruchas han ingresado a México, por esta región, sin embargo fue producto de las caravanas migratorios desde Octubre del año pasado, que los éxodos de migrantes se multiplicaron cuando supieron que les iban a dar trabajo en México. Y aquello fue la locura sobre todo del país de Honduras que vive una de las peores crisis de pobreza e inseguridad de que se tenga memoria en Centroamérica, y ya con la firma del Pacto Global de Migración que firmó México, en diciembre en Marruecos
La locura migrante llego a Chiapas y a México, y la percepción de inseguridad pública se disparó y el miedo se apodero de la población en esta puerta de México, cuando en varios municipios fronterizos -incluyendo a Tapachula-, la percepción de inseguridad se multiplicó y el mejor castigo para los migrantes fue que ya la gente no los apoyo, como los había apoyado en las primeras caravanas que hasta ropa les daban a los migrantes Centroamericanos más allá de la comida.
Fue un rechazo total de los Chiapanecos hacia los migrantes, el corazón se endureció y nunca más se les brindó ayuda humanitaria. El caos, el desconcierto y el miedo se habían apoderado del pueblo de Chiapas, al grado que en las cifras estadísticas del INEGI, en un rubro de su información advierte que Tapachula se encuentra entre las tres ciudades del sur del país, con mayor percepción de inseguridad dentro de la gente, al lado de Cancún y Villahermosa.
Esas caravanas migratorias se convirtieron en “invasiones de extranjeros”, porque ingresaban a México, tirando portones fronterizos, cortando candados, persiguiendo a los agentes de migración, golpeando a policía federales, que con 20 elementos querían detener a miles de extranjeros que caminaban por las carretera, lo que creo pánico y terror en la población. Los escenarios sangrientos de delitos, aparecía en la escena del crimen un extranjero, y que siempre desde años atrás ha sido una carta de representación en la región, que en el caso de las pandillas Marasalvatruchas (18 contra 13) se tengan que enfrentarse o asesinarse en México.
Pero pese a esa viacrucis de la frontera sur, hasta hoy en día, no haya asumido una enorme responsabilidad el Instituto Nacional de Migración, en el sentido de que haya aumentado su número de integrantes para guardar esta frontera mexicana. Seguimos inertes y apagados ante una estrategia nacional de seguridad en esta frontera sur del país. Vienen algunos funcionarios federales a Chiapas, pero se salen de la tangente, dela esencia del problema migratorio, pues lo que quieren los Chiapanecos, y los mexicanos, es que ya no hayan invasiones de extranjeros, que ingresen a México, pero de manera legal y ordenada, y no así como si estuvieran invadiendo a México, porque a ese paso al menos Honduras se va a quedar sin población y todos se vendrá para nuestro país.
Ya lo hemos dicho muchas veces quienes se están “colando” por esta frontera mexicana, son pandilleros y muchos delincuentes, que aprovechan venirse a México con esta oportunidad de oro que le está brindando nuestro país. Se descubrió que muchos de esas “carriolas” que ingresan y que se puede ver que son una familia, algunas son familia de “pandilleros” que es la forma como se están exteriorizando a tierras mexicanas. Están entrando con todo y familia y montan un teatro.
Mientras siga el Instituto Nacional de Migración, dando “palos de ciego”, México está a la deriva de un fenómeno en unos meses y habló del territorio nacional de un grave problema de inseguridad, porque se le está “inyectando” por el sur delincuentes extranjeros –pandilleros marasalvatruchas- y por el norte la ya tradicional delincuencia organizada, y, óigase, muchos de los extranjeros centroamericanos y hasta cubanos será reclutados por los grupos armados en México.
La inseguridad en los municipios de Chiapas, -porque los éxodos migrantes ya se encuentra también en Tuxtla Gutiérrez o San Cristóbal de las Casas-, no es culpa de la policía estatal o las municipales, es un problema de carácter federal, es culpa de la falta de voluntad política para instruir un gran nomenclatura de apoyo federal, llámense agentes de migración y policía federal y próximamente la guardia nacional. Mientras no haya este tipo de situaciones y pensemos que no es un problema de seguridad nacional las invasiones extranjeras, México seguirá caminando a un problema de identidad nacional, porque estamos Centroamericanizando al país, Cubanizando y hasta africanizando, porque eso de que se vayan a ir los extranjeros a los Estados undoso, ni los niños lo creerían, ante la figura que existe allá con Donald Trump.
Así como hoy Tapachula, Cancún, o Villahermosa, logramos alcanzar los primeros lugares de percepción nacional con el miedo y la desconfianza de inseguridad por causa de las invasiones extranjeras, al rato el problema empezará a llegar a otros puntos del país, donde la delincuencia organizada se entrelazara con el fenómeno invasión migrante. Es tan real el problema de seguridad nacional que es lamentable que las autoridades mexicanas no lo hayan absorbido o calado. Hoy se percibió, se avistó, en tres lugares dela frontera sur el problema de inseguridad, – (No de violencia generalizada) mañana serán los municipios de la frontera norte o del centro del país.
No confundir percepción con realidad, una cosa es que tiene turbación la gente y otra cosa muy diferente a lo que está pasando con la seguridad, que evidentemente no se compara con la frontera norte. Por eso el comentario, de que se debe de modernizar y actualizar la nomenclatura administrativa y de vigilancia de las policías federales en esta puerta de México, para evitar que el miedo se apodere después de todo el pueblo mexicano, que no les ha caído el veinte del gran problema nacional que hay sobre las invasiones de extranjeros. Dixe.